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MILITANTE DE IZQUIERDA

La izquierda, una necesidad democrática y nacional

Manuel Macía (GRN)

No creo que la democracia deba ser adjetivada. Democracia popular, burguesa, orgánica, liberal etc. Cuando esta empieza a necesitar calificativo, empieza su declive. Como no creo que esta habite con más arraigo popular en el ámbito local, regional o nacional. Sería como pensar que estos ámbitos o espacios fuesen compartimentos estancos incomunicados entre sí. La democracia ha tenido a lo largo de la historia diversas expresiones o formas políticas derivadas todas ellas del nivel de desarrollo de las fuerzas políticas y sociales que hicieron de ella y de su conquista su razón de ser. La democracia es en consecuencia una expresión de las clases sociales en pugna por la defensa de sus intereses.

Hoy el neoliberalismo lucha por su debilitamiento vaciando de contenido social su ordenamiento jurídico. Utilizan diversas artimañas que las fuerzas de izquierda deberían combatir. Una de estas triquiñuelas es el diseccionamiento de conceptos que por ser unitarios pierden su razón de ser al dividirse.
Por ejemplo no es pobreza energética, es simplemente pobreza. No es desarrollo asimétrico de la igualdad, es desigualdad. No es, razonable y necesaria acumulación de capital, es sencillamente apropiación de la riqueza de todos por unos pocos. No es aligeramiento de las cargas sociales de los trabajadores, es sencillamente expropiación de derechos laborales.

No es feminismo liberal, radical; es feminismo sin más. No es aligeramiento de las estructuras del estado, es lisa y llanamente la privatización de servicios sanitarios, educativos y sociales indispensables para la vida de los más débiles de la sociedad. Es hora de no dejarse embaucar. Es la hora de, con valentía y prudencia, regresar al futuro de unos valores y principios que han servido de guía a la humanidad en la lucha por la igualdad

Por esto contraponer nuevos movimientos sociales, colegios profesionales, asociaciones de todo orden, a los partidos políticos de izquierda por débiles que estén no es más que debilitar estas opciones. Todos estos movimientos, nuevas tecnologías y recursos son, deben ser, elementos fundamentales de un bloque de progreso que va a tener en los partidos su expresión orgánica y electoral.

Las fuerzas de progreso de todos los estamentos sociales y territoriales por ser plurales y diversas no necesitan una casa común, sino espacios de dialogo y encuentro que permitan desarrollar acciones unitarias definidas a partir del debate entre si y con la sociedad. Su institucionalidad vendrá dada por su capacidad de recabar los apoyos electorales que garanticen su plasmación en el ordenamiento jurídico.

Una democracia sin partidos de izquierda o muy debilitados será pasto de la reacción como hemos comprobado recientemente en Andalucía.

De buenas intenciones esta el infierno lleno dice el refrán. No es verdad que a unos partidos de izquierdas débiles o irrelevantes se corresponda una sociedad progresista y pujante, rompiendo la relación que existe entre cada sector social y su expresión política. Más bien sucede lo contrario. Los partidos expresan la pujanza y vitalidad, o la debilidad, de clase social que representan. Aunque solo sea por el papel dirigente que se les supone.

Un movimiento de base horizontal, diverso y plural fue el 15-M. Ni derecha ni izquierda se decía, los de abajo contra los de arriba, los novísimos contra la casta, las nuevas ideascontra la rendición que significo el régimen del 78.
“Casi todas las ideas que se presentan como nuevas suelen tener pasado” decía el clásico. De un movimiento tan amplio en su composición, en lugar de un proyecto único para España surgieron varios, algunos antagónicos.
En lugar de un proyecto federal para nuestro país surgió una especie de confederación anarquizante, pretendiendo sintetizar en un único discurso nacionalismo e igualdad; internacionalismo y delimitación de fronteras. Hasta que la vida y los intereses de clase, testarudos ellos, se impusieron y enterraron el debate sobre las condiciones de vida de los de abajo.

Por mucho que se acuse, por interés instrumental o de clase,de irrelevantes a los partidos de izquierda estos son imprescindibles. Todas las confluencias territoriales enfrascadas hoy en la defensa de su soberanía serán irrelevantes para un proyecto nacional si la izquierda que los sostiene no moviliza a la mayoría de la gente herida por la crisis.
Cualquier iniciativa de naturaleza política debe tender hoy a la recuperación electoral de PSOE y PODEMOS.

Cualquier otra línea nos hará perder la perspectiva y debilitaremos los objetivos de la izquierda. El 28 de abril debe ser la fecha de una gran movilización que llene las urnas de apoyos para la izquierda. Impedir el gobierno de la reacción y el neofranquismo debe ser; es una necesidad democrática y nacional.

No se trata solo de resistir frente a los vientos de fronda que amenazan derechos y libertades conquistadas; también de levantar la vista y señalar las causas que evidencian el fracaso del capitalismo en su fase neoliberal .

Los refugiados de Siria e Irak piden compasión y les ignoramos, los caminantes de centro américa no buscan en su huida el paraíso yanqui; buscan simplemente la vida. Los inmigrantes africanos a los que explotamos y luego repudiamos son la evidencia misma de la necesidad de reformar en profundidad un sistema radicalmente injusto.

Solo así caminando en esta línea con enorme dificultad llegara un día que al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad e igualdad.

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