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La candidata de Podemos aplicó la reforma de Rajoy a 13 trabajadores del Colegio de Arquitectos

Marta Gutiérrez, que encabeza la lista de Vamos Granada en la capital, despidió como decana del Colegio de Arquitectos a trabajadores con 30 años de antigüedad

Marta Gutiérrez, de espaldas, se dirige a los trabajadores y residentes de la Huerta del Rasillo en las movilizaciones contra los despidos

Marta Gutiérrez, de espaldas, se dirige a los trabajadores y residentes de la Huerta del Rasillo en las movilizaciones contra los despidos

La candidata a la alcaldía por Vamos Granada y miembro del Consejo Ciudadano Andaluz de Podemos, Marta Gutiérrez, despidió en 2012, como decana del Colegio de Arquitectos de Granada, a 13 trabajadores con una media de 55 años de edad y con más de tres décadas en activo, según ha adelantado esta mañana La Voz de Granada.

Según los despedidos, la candidata a alcaldesa, que había asistido como activista a diversas concentraciones contra la reforma laboral de Mariano Rajoy, “aplicó a rajatabla” la norma que redujo a veinte días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades, la indemnización por despido. La resolución judicial aún está pendiente en el Supremo.

El recorte de plantilla fue una de las primeras medidas que adoptó Marta Gutiérrez tras su toma de posesión. Los trabajadores admiten que la decana les ofreció antes una reducción del cincuenta por ciento de sus haberes y que rechazaron la oferta. Hasta el momento, los operarios han cobrado el 60% de una indemnización equivalente a 20 días por año trabajado; el restante 40% lo abonará el Fondo de Garantía Salarial. “Burló la la legalidad laboral y aplicó a rajatabla la reforma del PP”, recuerda Miguel Cabrera, el trabajador despedido que hace de portavoz de sus compañeros.

Cuando el pasado mes de marzo la decana apareció entre los posibles candidatos de Vamos Granada, el partido patrocinado por Podemos y Equo, los despedidos se quedaron de piedra. Hace un mes, Gutiérrez tampoco tuvo inconveniente en acudir a la Huerta del Rasillo a solidarizarse con los trabajadores de una empresa que prestaba servicios de ayuda social a la Junta de Andalucía.

Entre los despedidos del colegio de Arquitectos había casos tan dramáticos o más que el de los enfermeros de la residencia para grandes dependientes del Rasillo. Por ejemplo, María del Carmen Roig, que llevaba 39 años en el colegio y a la que solo le restaban 6 meses para cumplir la edad de jubilación. O su compañera María del Amor, con 21 años de antigüedad, y que al haber sido delegada sindical gozaba de las garantías de protección especificadas en el Estatuto de los Trabajadores. En este caso, el TSJA condenó al colegio y a su decana a la readmisión.

Otro caso no menos llamativo es el de otra empleada con 32 años en el colegio, viuda sin pensión y con un hijo dependiente con un grado de discapacidad del 75%. Poco antes de su despido había solicitado una reducción de jornada laboral para dedicar más tiempo al cuidado de su hijo. Fue rechazada. La medida habría supuesto un ahorro importante para el colegio profesional.

La pesadilla de este grupo de trabajadores del Colegio de Arquitectos, en el ocaso de su vida laboral, tras 3 décadas de media de servicio, se inició el 3 de octubre de 2011, fecha en la que recibieron la primera carta de despido firmada por la ahora candidata de Vamos Granada (Podemos), Marta Gutiérrez, que había accedido al cargo en el mes de mayo de ese año. El Colegio de Arquitectos alegó para justificar el despido colectivo “causas objetivas por razones económicas, productivas y organizativas”, según recuerda Miguel Cabrera.

Allí empezó un largo periplo judicial. La primera demanda contra el Colegio de Arquitectos, organismo de derecho público, fue desestimada por el juez sustituto del juzgado de lo social número 7. Sin embargo, el recurso de súplica ante el TSJA fue estimado y la sentencia en primera instancia revocada. El alto tribunal declaró improcedente el despido y condenó al Colegio a la readmisión o, en su caso, a una indemnización a razón 45 días por año por año trabajado hasta un máximo de 42 mensualidades.

La resolución se hizo extensiva a todos los trabajadores salvo a María del Amor Roldán, que en su calidad de exdelegada sindical, le correspondía elegir entre la indemnización o la reincorporación a su puesto. Roldán optó por la indemnización ya que supuso que no tardarían en despedirla de nuevo.

Sin embargo, el triunfo de los trabajadores duró muy poco. Apenas tuvieron tiempo de saborear la victoria. Tras la sentencia condenatoria, los trabajadores recibieron, solo 13 días después, en 2012, una segunda carta, de 16 folios, firmada por la decana y líder de Podemos, donde se les comunicaba su readmisión y, a renglón seguido, un nuevo despido. La decana y sus abogados se limitaron a corregir los errores formales que motivaron la improcedencia de los despidos.

Los trabajadores, resignados, llevaron de nuevo su caso a los tribunales, pero en esta ocasión perdieron el juicio en primera instancia y, posteriormente, el TSJA desestimó el nuevo recurso. El larguísimo conflicto aún no está cerrado. A día de hoy queda pendiente de resolver un último recurso ante el Tribunal Supremo en el que los trabajadores insisten en que hubo fraude de ley.

El Colegio de Arquitectos de Granada, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, redujo espectacularmente sus ingresos, en particular los procedente de los visados de obra. El gasto en personal representaba el 60% del presupuesto. Los anteriores decanos, Ángel Gijón y Emilio Herrera, a la vista de edad de los empleados, 55 años en adelante y de los años de antigüedad, 30 años de media, optaron por adoptar medidas que permitieran a la mayoría llegar a la edad de jubilación anticipada a los 61.

“Elegir el despido fue condenarnos a la miseria y obligarnos a pasar necesidades en los últimos años de nuestra vida laboral, justo antes de la jubilación”, asegura Miguel Cabrera.

Marta Gutiérrez estudió arquitectura, pero solo la ha ejercido de manera tangencial y esporádica, según se desprende de su vida laboral publicada en la web de Vamos Granada. Trabajó seis meses en Nicaragua para la Agencia Española de Cooperación Internacional y en Granada en diversos proyectos financiados con fondos públicos. Accedió al cargo de decana en mayo del año 2011 y lo debería dejar -o presentarse a la reelección- el próximos mes coincidiendo con las elecciones municipales.

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