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TINTA FINA

Comidas de empresa en Navidad
enrique-perez-grnEn estas fechas navideñas, es un clásico la celebración de comidas de empresa donde la peña se desmadra como consecuencia de las bebidas espirituosas después de los vinos, cervezas y champanes que acompañan la comida y aperitivos previos a esta.

La verdad es que ese tipo de reuniones anuales son necesarias para mejorar la convivencia y potenciar las relaciones entre empleados (de los dos géneros, of course); jefes y subordinados, que al fin y al cabo están en el mismo barco y rumbo al mismo puerto.

Pero también, en estas comidas de hermanamiento tienen lugar disputas y cariños, competencias y traiciones, canitas al aire, fotos, videos y mensajes en Instagram, periscope, twitter, Facebook, whatsapp, snapchat, etc., ….y, en la resaca de la fiesta es donde aparecen los problemas.

La gente en estas comidas se desmelena, porque está ávida de desmadre y fiesta siendo una oportunidad perfecta para desquitarse del obligado recato habitual que la mayoría practica durante todo el año.

Las razones son que, la obligación y la necesidad nos puede más que la devoción y el ocio nocturno, la responsabilidad nos gana sobre la despreocupación, la salud y la edad (para muchos) se impone al descontrol y la desinhibición, etc., etc.

Aun con todo esto, hay que reconocer que apetece; porque, ¿a quien no le gusta un buen desmadre? (eso sí) con buenas compañías; amigos, amigas, conocidos, conocidas, etc.
Las comidas de empresa están bien, y creo que deberían de hacerse con más frecuencia, por ejemplo una por cada estación; posiblemente, ayudaría a mejorar el rendimiento y la colaboración entre empleados y, también entre empleados y dueños.

Las comidas de empresa en Navidad son oportunidades perfectas que algunos aprovechan para desinhibirse y sacar el auténtico showman que llevan dentro, o payaso, o imbécil, o provocador, o gogó, o castigador, etc., etc.; en cualquier caso, todo tiene carta libre siempre que no se traspasen los limites cívicos.

Aunque ya se sabe que hay que taparse, haciendo según qué cosas, porque la amenaza está presente encima de la mesa o en el bolsillo de la chaqueta en forma de Smartphone, iPhone, camarita de fotos, de video, etc., y las redes sociales donde todo el mundo está “enredado” presto y dispuesto a publicar lo más privado que suceda, allá, en el lugar más oculto y perdido del local gastrofestivo.

Hay resacas de comidas de empresa en Navidad que duran hasta semana santa y otras dejan secuelas para todo el año, pero… ¡por un gustazo un trancazo! -Piensan, todas y todos-; y,…es que, la jodienda no tiene enmienda.

Todo tiene salvoconducto menos conducir bebido, por lo que se recomienda volver a casa en TAXI y, al día siguiente, -a lo hecho pecho-.

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