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TINTA FINA

Carta a un corrupto

Enrique Pérez (GRN)

Estimado corrupto, la justicia no es selectiva (a veces) y no todos se libran de ella, hay casos flagrantes que no terminan ajusticiándose debidamente, pero el suyo no es menos, y usted no es santo y seña de su partido; ¿a quien puede importarle que usted termine en la cárcel?

Aparte de que sea un caído más del ejercito socialista, o popular, o comunista, etc. Este hecho no origina el menor problema a su partido; es más, hace que sirva para argumento demagógico dando a entender que se acata la justicia y tiene que aplicarse todo su peso sobre quien se salte las reglas de juego, ¡caiga quien caiga! .

Usted no es importante para su partido, usted es un cabeza de turco más que sirve de pasto para alimentar el león de la justicia de este país, ¿a quién le importa de su partido donde termine usted?, ¿a quién le importa de sus votantes?, ¿a quién le importa de sus amigos de conveniencia y malos consejeros?; seguro que a quien si le importa es a su familia directa y probablemente amigos de los que se cuentan con la mitad de los dedos de una mano.

Es posible que usted acabe en la cárcel pero por allí también pasaron y pasaran otros “notables” servidores públicos que hicieron alguna tropelía embriagados del poder de su cargo y no pasa nada; cuando salgan habrán vivido una experiencia que siempre puede servir para hacer verosímil una mentira y ganarse de nuevo la confianza de la plebe y también sumar seguidores en twitter.

Ya no parece ser un demérito haber estado en la cárcel, porque se ha convertido en una experiencia de fracaso que complementa un perfil profesional con éxitos discontinuos trufados con fracasos de menor entidad hasta llegar al gran fracaso carcelario; esto le da empaque al curriculum vitae de un político que necesariamente se tiene que buscar la vida fuera de la política.

Hay un millón de casos con el suyo que, para nada, han visto truncado su futuro en este país; más bien al contrario, les ha servido para posicionarse en la vida y como todo el mundo, tienen sus detractores y sus partidarios.

Haber sido corrupto en una etapa de tu vida no te penaliza “vita sua”; por lo que, hay que verlo como una experiencia de vida que te enriquece (nunca mejor dicho) y a partir de ahí a vivir holgadamente del dinero obtenido ilegalmente y con el sudor genital.

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