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TINTA FINA

El gran hospital, la fusión y Spiriman

Enrique Pérez

Enrique Pérez

Si usted, por imperativo médico, ha visitado el nuevo hospital general sito en el PTS de Granada, habrá tenido la impresión de estar ante un descomunal hotel con amplias zonas comunes de largos y anchos pasillos, con grandes luces y cristaleras, con un núcleo central en su interior que puede pasar por jardín botánico, y, con unas vistas de lujo donde se destaca una parte de sierra nevada y otra vista de la Alhambra que se funde con la vista panorámica de Granada; es decir, unas vistas de postal que hacen las delicias de cualquiera y “obliga”, teléfono en mano, a sacar foto.

Con todo, en su conjunto puede parecer un hotel pero se trata de un hospital que por encima de todo tiene que cumplir su función de dar un buen servicio público sanitario a los usuarios con los medios humanos y materiales necesarios para atender la demanda sanitaria y de salud que hay en Granada.
Sin embargo, son muchas las quejas que los usuarios tienen porque al margen de entender que hay que adaptarse al cambio y requiere tiempo y algunas molestias extras, es una realidad que hay un desorden importante y que produce un malestar general al personal, tanto a usuarios como a empleados dadas las deficiencias que se manifiestan en largas esperas y un cierto descontrol en determinadas áreas que te hacen ir y volver de un sitio a otro sin obtener ningún resultado que definitivamente aclare lo que hay que hacer para llegar al pretendido destino.

También los profesionales expresan sus quejas por los reducidos espacios de los que disponen en determinadas estancias y por la falta de medios; es decir condiciones que, indudablemente, afectan a la calidad.

Como siempre ocurre, en no pocos casos, con los grandes proyectos y obras públicas los políticos actúan sin contar, suficientemente, con la opinión categórica de los técnicos y facultativos (en este caso) en materia sanitaria; de ahí que los profesionales estén en pie de guerra con los gestores políticos del hospital y de la fusión hospitalaria porque supone, principalmente, la reducción de recursos humanos y medios materiales que va en detrimento de la calidad de los servicios sanitarios y, por supuesto, es compartido con la opinión y el respaldo mayoritario de la ciudadanía.

NO, A LA FUSION HOSPITALARIA. SI, A DOS GRANDES HOSPITALES; son las proclamas que se hacen en Granada y se dirigen a la presidenta de la Junta y su consejero.

Spiriman ha sido capaz de movilizar a más de 50.000 personas consiguiendo tener eco en todo el país y convirtiéndose en un dolor de cabeza para el consejero y su jefa.

Los políticos, una vez más, desoyen a los ciudadanos, por lo que se hace necesario hacer más ruido hasta que retumbe en las estancias gubernamentales de San Telmo.

Desde esta columna envío un mensaje de apoyo a Spiriman y animo a acudir a la manifestación convocada para el 27 de noviembre en Granada contra la fusión hospitalaria y de paso contra los villanos de la política.

Dado el sobrenombre del médico Jesus Candel “spiriman”, bien puede parecer esta dificil empresa una película de héroes y villanos que tiene pinta de tener más de una parte y al final de la saga ganará el bien común.

En otro artículo hablaré sobre el parking del hospital que bien merece una opinión crítica.

@eriquepmarti

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