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TINTA FINA

Una enorme garrapata

Enrique Pérez

Enrique Pérez

Todo el mundo sabe que el senado (cámara alta) es un refugio de políticos amortizados y perdedores que supone un gasto disparatado para los contribuyentes dada la asignación mensual que reciben los 264 senadores fijada por encima de los 2800 € sin contar los emolumentos por razón del cargo, dietas, transporte y las pensiones vitalicias; aparte de los 6,5 millones de subvenciones a grupos parlamentarios, etc., etc. en una palabra una enorme GA-RRA-PA-TA.

Hace algún tiempo publique un artículo titulado UN SENADO Y 17 GARRAPATAS que venía a denunciar el despilfarro de dinero público que supone mantener una institución como el senado y 17 administraciones autonómicas donde se cobijan muchos vividores y chupópteros que, para nada son una especie en extinción sino todo lo contrario.

Este es el colesterol malo del estado que deriva en la mala salud del país, porque muchos hacen de la política su profesión desde la más tierna adolescencia hasta la más lúcida senectud sin solución de continuidad; es decir, que no se apartan a buscar otras experiencias profesionales en el sector privado porque (supongo) para ellos será una aventura de riesgo el cambiar vivir del cuento a hacerlo del trabajo.
Son legión en todos los partidos, porque es fácil ocultarse en la espesura del bosque y, sobre todo, vender humo con gente dispuesta a comprárselo.

Todo viene a cuento del parasitismo político que tenemos en este país, el inmovilismo que estamos viviendo y el bajo nivel que demuestran nuestros políticos.

RITA, -que no es la cantaora-, se merece cantarle: ADIOS CON EL CORAZON, QUE CON EL ALMA NO PUEDO. AL DESPEDIRME DE TI, DE SENTIMIENTO ME MUERO.

Claro que, esto, sería en el caso de que hubiera renunciado a su acta de senadora que, como ya sabemos, no ha sido así y se ha aferrado al escaño cual murciélago colgado boca abajo como símbolo de Valencia en el SENADO metiéndose en la buchaca casi 7000€ al mes.

Rita Barberá tiene el escaño bien atado, y ni unas hipotéticas terceras “eRecciones” provocarían que tuviera que devolver su acta de senadora ya que su mandato no se extingue con la disolución del Senado, sino una vez acabada la presente legislatura del Parlamento autonómico valenciano, que finaliza en 2019.

Es decir que, la senadora se va a embolsar aprox. 224.000 € hasta 2019. Sin duda un chollazo para una imputada y presunta corrupta.

Una comunidad de garrapatas ocupando sitio en el senado, hace que este se vea como una enorme garrapata.

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