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TINTA FINA

Violencia machista

Enrique Pérez (GRN)

Es muy alarmante que la violencia machista en este país abra un día sí y otro también los telediarios, estamos asistiendo a una escalada de violencia contra las mujeres muy preocupante; y es que parece que cuantas más campañas se hacen, más casos ocurren.

En realidad las campañas dirigen un mensaje claro, principalmente, a las mujeres víctimas de violencia de género y a su entorno más cercano para que no se callen y denuncien el maltrato, las amenazas, etc. pero no dirigen ningún mensaje a los verdugos advirtiendo que el rechazo social será peor pena que la misma cárcel de la que saldrán sin rehabilitarse habiendo sido más que un penal un retiro temporal del submundo particular de estos individuos.

Estos sujetos no se reinsertan después de haber salido de la trena y vuelven a cometer el mismo delito en mayor grado y a la menor oportunidad como, desgraciadamente, hemos visto en muchos casos; por tanto, el tratamiento de violadores y maltratadores debería de cambiarse drásticamente y que se pueda garantizar que no reincidan; bien, haciendo que las condenas sean más largas y/o de por vida o bien que sean castrados, según los casos.

Hay mucha gente que así lo piensa y lo manifiesta en caliente, después de haber sucedido algún caso que ha creado alarma social por su gravedad.

Seguramente que si se hiciera una encuesta preguntando a la gente si estarían de acuerdo con el castigo de la castración a violadores de niños, el resultado sería mayoritariamente que sí.

La violencia machista es una lacra en este país y está calificada por naciones unidas como el crimen encubierto más numeroso del mundo y, por ello, reclama toda la atención de la sociedad y del estado para ser erradicada con medidas preventivas y tolerancia cero al machismo poniendo especial énfasis en la educación en favor de la igualdad de género y del respeto.

Con la cantidad de leyes que se han producido contra la violencia de género, no se traducen en mejores resultados; ya advirtió Montesquieu que las leyes inútiles dificultan las necesarias.

Y por la parte de los jueces es clamoroso que, en muchos casos, cojan el rábano por las hojas a la hora de decidir las medidas de protección cuya finalidad principal es prevenir la violencia de género.

Resumiendo que es gerundio. Hay que aumentar las condenas y las denuncias a los maltratadores y, por supuesto, las medidas de protección a las víctimas.

Incidir especialmente en la educación haciendo que cale hondo el mensaje en nuestra sociedad para liquidar la violencia machista.

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