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TINTA FINA

Los lodos de la amnistía fiscal

Enrique Pérez (GRN)

Después de que el tribunal constitucional haya anulado la amnistía fiscal, decretada por el gobierno en el año 12, que permitió a los defraudadores regularizar el dinero evadido pagando el 10% de las cantidades defraudadas; y aun así, no siendo la medida suficientemente disuasoria para los evasores, Montoro tuvo que ablandarla y permitir la regularización exigiendo, solo, que tuvieran que pagar sobre los rendimientos de los últimos 4 años abonando el 3% de las cantidades eludidas para quedar en paz con el fisco; y, sin tener que pagar intereses de demora, ni recargos adicionales por no haber liquidado cuando les correspondía.

De aquellos barros estos lodos, -podríamos decir-; y, no son ni más ni menos que los lodos de la amnistía fiscal, que suponen un monumental agravio comparativo para el resto de los paganinis de este país; es decir, usted y yo, además del cuarto y mitad de los contribuyentes que no tienen fácil defraudar.

Esto, provoca que todo quisque sienta un deseo irrefrenable de cumplir con hacienda cada vez que toque pagar impuestos directos o indirectos, como por ejemplo el IRPF o el I.V.A. entre otros.

El dinero B, aflora a la superficie cual simiente híbrida que se adapta a cualquier clima y ofrece una gran productividad; es decir, el dinero evadido cuando aflora por consecuencia de un indulto fiscal queda legitimado y blindado de investigación dejando a su “sembrador” en una situación más favorable que la de quienes, voluntariamente, decidieron cumplir en plazo su obligación de contribuir al fisco sin intención de ocultarlo.

Con todo esto a partir de ahora cualquiera que, religiosamente, pague sus impuestos estará encantado de haber conocido la noticia sobre la sentencia del constitucional porque “anima” a seguir pagándole a hacienda además de lo que le corresponde como contribuyente ejemplar, también la parte proporcional de lo que otros no pagan.

Es un honor, que hacienda te tenga por un contribuyente ejemplar, ¿Quién no tiene como meta llegar a serlo?, es un mérito que se gana a base de flagelarse delante de un espejo cada vez que hay que pagar impuestos llegando al punto de sentir placer.

“Hacienda somos todos”, es el lema que marcó una época en este país aunque hubo quien lo entendió de otra forma asumiendo que “hacienda es de todos” (que lo es), y completó la frase diciendo “roba tu parte”

Viendo lo visto, se te queda cara de idiota cuando conoces que los defraudadores gozan del beneplácito del gobierno al ser indultados por repatriar dinero ilegal, siendo legitimado con una colleja económica o propina obligatoria similar a lo que cuesta una brocha gorda para blanquearlo.
Los lodos de la amnistía fiscal, proceden de todos los barros que hemos pisado con las botas puestas aunque nos llegó al cuello, solo, a los menos listos que somos los que cumplimos.

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