GRANADA es noticia
Metro Granada
Publicidad

TINTA FINA

Bancos

Enrique Pérez (GRN)

Los bancos se sufren en silencio como las almorranas y, es que, dan sobrados motivos para ser causa de cabreo del cliente más paciente y resignado.
Aun evitando ir al banco a realizar gestiones porque ya, desde hace tiempo, las hago online ocurre que surgen inconvenientes o circunstancias que te obligan a pasar por la oficina para resolverlas, y es cuando aparece el problema; sobre todo, si pretendes que te expliquen porque te cargan una comisión o distintas comisiones abusivas por renovar la tarjeta de crédito, o por emitir un transferencia desde tu cuenta, o cambiar el contrato de la misma, etc.

A todo esto le añades la simpatía que derrochan los empleados de banca que, en la mayoría de los casos aparentan ser del kilómetro cero de la capital, o lo que es lo mismo, de Puerta Real que como todo el mundo sabe es el punto originario de la malafollá; pero estos, en la versión ausente de arte.

A veces, te dan ganas de pedir que te perdonen la vida antes de contar tu “película” y, una vez expones el asunto, empieza el mareo de la perdiz: “-es el sistema, que aplica las comisiones según está establecido-“, “-no nos van a permitir devolver el importe-“, “-lo intentamos enviando un e-mail a la central-“, etc.

….Y al final te cuesta más el tiempo invertido en gestionar que te devuelvan la comisión, que la propia comisión en sí, ya que te pasas una hora de reloj sentado delante del ínclito empleado que te atiende a ti, al teléfono, al colega de la mesa vecina, al colega de la ventanilla que se acerca a decir algo, a la impresora, a otro que llega, pasa y se para a saludar, etc., etc.

Lo mismo, esto es lo normal y a mí, que no suelo frecuentar la oficina del banco, me parece que no lo es; también, puede que yo sea muy impaciente y pretenda que me atiendan de continuo sin interrupciones dado mi carácter exigente porque tengo que dedicar mi tiempo a hacer otras cosas que me dan de comer.

No-sé-yo, pero me da que esto que me ocurre a mí, también le pasa a la inmensa mayoría de gente que tiene mejores cosas que hacer; dicho todo ello, la crítica ácida es para los señores y señoras empleados/as de banca, en general, que son desagradables dirigiéndole a la clientela la peor de sus sonrisas o el mejor fingido masaje con vaselina en función del exiguo o abundante saldo de su cuenta corriente.

Se asume, por costumbre y casi por imperativo, que los bancos te “roben” porque su negocio es ese, (unos más que otros, -hay que decirlo-) pero, por favor, hay que exigir que nos traten bien; porque entre un banco cuyos empleados no son agradables con sus clientes y otro donde sí lo son, cualquiera prefiere irse donde le traten de forma zalamera aunque sea para que te “roben” la cartera.

Etiquetado como:

Acerca del autor

Artículos relacionados

Deja un comentario

You must be logged in to post a comment.