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Ante el aumento de precios, UGT exige incrementos salariales por encima del 3% y un salario mínimo de 1.000€

Es una situación derivada en gran medida del extraordinario poder que la reforma laboral de 2012 ha concedido a los empresarios
En noviembre de 2017, el IPC ha subido un 0,5% en Granada respecto al mes pasado, frente al ascenso del 0,2% en noviembre de 2016. Los grupos de bienes y servicios que más han bajado respecto al mes pasado han sido Restaurantes y hoteles (-1) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,1), mientras que han aumentado sus precios en noviembre Vestido y calzado (3,2) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (1,1). Respecto a la variación anual, el IPC se sitúa en el 1,9%, mientras que para el mismo periodo pero en 2016 aumentó un 0,5%. Destaca la subida de precios en Transporte (3,7) y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,3), mientras que sólo ha bajado el precio de Sanidad (-0,1). Por otra parte, en lo que llevamos de año, el índice general ha aumentado un 1,3% (aumentando 0,8% en el mismo periodo del año pasado) siendo los productos que más se han encarecido Alimentos y bebidas no alcohólicas (2,8) y Transportes (2,1) y los únicos que han bajado sus precios son Sanidad (-0,7) y Ocio y cultura (-0,6).

Ante los datos del IPC del mes de noviembre, correspondientes a nuestra provincia, Juan Francisco Martín, Secretario General de UGT Granada, opina que vuelven a poner de relieve que la recuperación económica de la que ya disfrutan la gran mayoría de las empresas no se está traduciendo aún en una mejora de los salarios que perciben los trabajadores y las trabajadoras de Granada. Al contrario, dice, los sueldos siguen cayendo, y los precios subiendo, lo que se ha convertido en una debilidad de nuestra economía que frena el crecimiento del consumo, de la actividad económica y del empleo y, sobre todo, en una tremenda injusticia para los más de 320.000 trabajadores/as ocupados de nuestra provincia y sus familias.

Esta es una situación derivada en gran medida del extraordinario poder que la reforma laboral de 2012 ha concedido a los empresarios, recuerda el ugetista, que impide una negociación colectiva en condiciones equilibradas, y que posibilita que las empresas abusen de una posición de dominio que se está traduciendo en un aumento de los niveles de precariedad laboral y en el hundimiento de los salarios.

Por ello, considera que todo esto debe traducirse, de un lado, en aumentos salariales en los convenios en torno a un 3%, para recuperar parte del poder de compra perdido desde 2009; y de otro lado, en el establecimiento de salarios mínimos garantizados en todos los convenios colectivos de al menos 1.000€, así como reclama avanzar hacia una pensión mínima también de 1000€, cifra en la que el representante sindical cuantifica el mínimo de subsistencia. En el mismo sentido, el salario mínimo interprofesional debe crecer también, con la perspectiva de alcanzar en 2020 una cuantía equivalente al 60% del salario medio neto.

El objetivo, ha concluido, es el aumento de la calidad de vida de los trabajadores y de las trabajadoras, a través de una recuperación de los salarios, que permita reforzar el crecimiento económico, hacerlo más equilibrado y generador de empleo de calidad; ayudar al cambio de modelo productivo, para hacerlo más eficiente y sostenible; reducir los niveles de desigualdad y pobreza, y colaborar al aumento de los recursos de la Seguridad Social.

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